sábado, 28 de junio de 2008
Obama allá, Emec aquí
He participado, sin quererlo, en una reunión para conocer sus fundamentos y propósitos y no he escapado a hacer una conexión con el fenómeno Obama. Como Barack en Estados Unidos, Emec ha provocado que miles de personas se interesen en la política. Es un hombre de grandes éxitos, respaldado por un largo espiritu de bondad, ahora lo que quiere es multiplicar a los beneficiarios del enorme talento que Dios le dió.
Es un hijo de Dios, un hombre sin cola, que pese a haber nacido en el continente africano ama a Honduras y a Tegucigalpa, como nadie. Emec tiene la particularidad de que en la política no anda en busca de dinero, tampoco de figuración mediática, tan sólo se ha cansado de ver a la capital llena de tumores y como todo buen médico quiere hacer la respectiva cirugía.
Sí es posible lograr el desarrollo de Tegucigalpa, por más que los mercaderes de la política nos han dicho lo contrario. Emec sabrá imponer en la AMDC su actitud apostólica y despachar al que roba. Cumplirá el bendito sueño de la transparencia.
Lógico que, al no ser Jesucristo, no podrá resolver todos los problemas de Tegucigalpa. pero logrará encausarla en el camino que otros le han negado.
Desarrollar Tegucigalpa es tan sencillo como proponerselo. De tal manera que, con su visión de hombre de futuro, Emec ofrece un plan de 20 años. Iniciando por convertir a Tegucigalpa en una ciudad limpia, descongeestionará Tegucigalpa con la construcción de 11 puentes en diferentes sectores e instalará el metro.
No queda duda que el único alcalde que ha hecho algunas cosas por Tegucigalpa fue Henry Merrian, los otros tan sólo se han servido de Tegucigalpa, no han dejado absolutamente nada. Hasta ahora los políticos han tenido vista, pero no visión, Emec tiene las dos cosas. Emec posee muchas virtudes que lo hace la autentica y única esperanza para la capital
jueves, 26 de junio de 2008
La foto con Mel
El 30 de abril de 2007 cuando actué como maestro de ceremonia de la entrega del Premio del Mes de
Fue en el Salón Morazán, me vio y me hizo la señal de “vení”. Me dijo diera la participación a un fulano después a él y no al revéz como estaba en el programa. Así lo hice. Luego, al final, el fotógrafo Aulberto Salinas, ex compañero mío de Diario
No soy fanático de andar apostándome a la par de celebridades para tomarme fotos y menos sin son más altos que yo. He entrevistado muchos y solo después me doy cuenta que hubiese sido bueno inmortalizar tal o cual plática. De hecho despreció la compulsión de algunos que gustan de esa práctica. Además, pensé que con esa foto me ganaría las mofas de mis amigos y amigas. Pero ese día, no quería hacerle un desaire a Salinas.
Dos veces me llamó “el Tigre” para que fuese a recoger la foto y otra vez por no desairarlo pase por ella 15 días después. Seguro estaba que esa foto la guardaría más por quien la tomó que por el susodicho Manuel Zelaya.
Mel me había llamado la atención cuando fungió como director del Fhis, con algunos proyectos a favor de las etnias. Siendo presidente no me había logrado atraer.
Sin embargo pasado un año de aquella foto, ya no me desagrada tanto. Tendré para contarle a mis bisnietos que en algún momento de la historia hubo un presidente al que todos creían desinteligente, pero que tenía una alta dosis de testicularidad que se le paró a los poderosos que rigen el país.
Mel me ha ayudado a ver, con más claridad, a los poderosos que tienen convertido a Honduras en su patio. Todos andan molestos con él, porque no pueden hacer lo mismo que hacían con los otros.
No es necesario nombrarlos, pero los presidentes que antecedieron a Mel fueron unos perros que hacían todo lo que les mandaba la vulgar aristocracia de Tegucigalpa y San Pedro Sula.
Esa turcada nefasta y sus amigastros ladinos, son un cáncer social. Viven de la extorsión a los gobernantes. Sospecho que Mel ha cedido en muchas cosas, pero, insisto, en que nos ha enseñado mucho, para muestra el cierre del Toncontin para aviones grandes.
Los ricos de Tegucigalpa lo quieren tener abierto, por puro negocio. Han inundado de dinero los medios de comunicación para presionar a Zelaya, pero éste se mantiene firme en su decisión. Los altos intereses individuales o de grupo son los que se manifiestan en que el Toncontín (Nombre feo, fiel imagen del aeropuerto) siga abierto a los naves con capacidad para más de 42 pasajeros. A estos varones del dinero no les interesan los pobres
Antes del accidente del 30 mayo, el aeropuerto Toncontin era el peor del mundo, ahora en a juicio de Ricardo Álvarez, es el mejor. El alcalde de Tegucigalpa es un mandadero de la aristrocacia disfrazado de populista. Sus argumentos vacíos dilapidan sus esporádicas muestras de inteligencia.
Palmerola debe convertirse en aeropuerto Internacional, Comayagua es también Honduras, ellos también tiene derecho, el país crece……