miércoles, 9 de julio de 2008

La piedra y el coyol

Quedó en el ambiente que la polémica por el Toncontin había fabricado un ring con un macro duelo entre Mel Zelaya contra Ricardo Álvarez. Es decir la piedra y el coyol.
Con la presión mediática Ricardo Álvarez subestimó al presidente, pero este le salió un paso adelante imponiéndole la firma que, para interpretación de Alvarez, era el acta defunción del usado y abusado Toncontin.

La maniobra de Zelaya ha desvelado la verdadera imagen de Álvarez, más conocido en el ambiente político como terrorcito.

Conste que, además de la diferencia política, hay que indicar que la procedencia es un factor preponderante en la relación entre ambos. Llevan un conflicto natural por tratarse un capitalino y un olanchano. Aquellos, los capitalinos, se creen más que los otros, los creen toscos y de pocos modales, los tienen por maleducados y rupestres.

El caso es que tan pronto Ricardo conoció la trampita apareció por todos los medios de comunicación reiterando que es un hombre de palabra, como sugiriendo que el presidente, no lo es. Lo repitió tantas veces que dio la impresión que ni él mismo se lo creyó. Al escucharlo daba la imaginación que con una mano sostenía el auricular y con la otra se secaba las lagrimas con un pañuelo blanquecino de la vieja época.

Se notaba desesperado y lo entiendo porque es muy difícil defender al Toncontin más allá de su registro de pocos accidentes. Tegucigalpa es una ciudad que por su geografía es muy complicada para todo, pero su desgracia mayor han sido su malos alcaldes que la han visto solamente como un bachillerato para llegar a la licenciatura de la presidencia.

Tegucigalpa es una ciudad realmente para 200 mil habitantes, pero con buenos alcaldes a lo mejor la hubiera preparado para alcanzar, 500 mil, 700 mil o un millón de habitantes. Es bello leer las planificaciones que han convertido a Nueva York, California, Londres, Paris, Buenos Aires como ciudades maravillas.

Tegus, como no tiene estructuralmente capacidad para tanta gente, vive en un víacrucis, imposible de soluciona para mentes ocupadas en política vernácula. Había que buscar otra formula para escoger los alcaldes para esta ciudad.

Lo que pasa es que alguien le dijo a Ricardo que es la personificación cachureca de Jhon F. Kennedy, le dhan dicho que es la esperanza nacional, el hombre que puede devolverle la fe a todos los hondureños y él se lo creyó. Quiere, a costa de publicidad labrarse una imagen de excelencia olvidandose que, pasados dos años de gobierno, los problemas de Tegus siguen siendo los mismos, ¿ En qué hemos avanzado?.. siguen los congestionamientos vehiculares, vulnerabilidad, crimen, malas calles, peores aceras y suciedad.

Ricardo con su doble discurzo, quiere hacer creer a los comayaguelas que aboga por el aeropuerto de Palmerola y dice a los capitalinos que no es posible el cierre de Toncontin. Antes decía que mientras no estuviera abierto Palmerola, Toncontin debía continuar en funcionando, ahora dice que no. Son conductas políticas de personajes que intentan pescar en río revuelto.

Todo el que ha aterrizado en Tegus, se habrá dado cuenta que se trata de una pista extraña diferente a otros aeropuertos. En la mente de Ricardo Alvarezz hace falta un accidente como el del 18 de julio 2007 en Sao Paulo, Brasil donde murieron 200 personas en un avión de TAM, para declararlo inhábil.

Finalmente todo se arregló, pero algo quisiera pedirle a la piedra y al coyol, Ricardo que seamos nosotros, a través de sus acciones los que concluyamos que tiene palabra, queremos ver su inteligencia y usted, Mel no necesita ningún tipo de artificios para hacer valer su mandato, por algo lo eligieron.