La primera vez que ubiqué a Emec Cherenfant ya era una celebridad, un médico muy prestigioso y un hijo de Dios consolidado. Era ya un hombre muy querido por sus innumerables servicios prestados a la sociedad. Alguien que, por su arrastre popular, era predecible que algún día se convirtiera en figura política, sin embargo no ha sido sino hasta ahora que ha determinado lanzar su imagen fresca y prestigiosa para buscar la Alcaldía de Tegucigalpa y convertirla en una capital digna.
He participado, sin quererlo, en una reunión para conocer sus fundamentos y propósitos y no he escapado a hacer una conexión con el fenómeno Obama. Como Barack en Estados Unidos, Emec ha provocado que miles de personas se interesen en la política. Es un hombre de grandes éxitos, respaldado por un largo espiritu de bondad, ahora lo que quiere es multiplicar a los beneficiarios del enorme talento que Dios le dió.
Es un hijo de Dios, un hombre sin cola, que pese a haber nacido en el continente africano ama a Honduras y a Tegucigalpa, como nadie. Emec tiene la particularidad de que en la política no anda en busca de dinero, tampoco de figuración mediática, tan sólo se ha cansado de ver a la capital llena de tumores y como todo buen médico quiere hacer la respectiva cirugía.
Sí es posible lograr el desarrollo de Tegucigalpa, por más que los mercaderes de la política nos han dicho lo contrario. Emec sabrá imponer en la AMDC su actitud apostólica y despachar al que roba. Cumplirá el bendito sueño de la transparencia.
Lógico que, al no ser Jesucristo, no podrá resolver todos los problemas de Tegucigalpa. pero logrará encausarla en el camino que otros le han negado.
Desarrollar Tegucigalpa es tan sencillo como proponerselo. De tal manera que, con su visión de hombre de futuro, Emec ofrece un plan de 20 años. Iniciando por convertir a Tegucigalpa en una ciudad limpia, descongeestionará Tegucigalpa con la construcción de 11 puentes en diferentes sectores e instalará el metro.
No queda duda que el único alcalde que ha hecho algunas cosas por Tegucigalpa fue Henry Merrian, los otros tan sólo se han servido de Tegucigalpa, no han dejado absolutamente nada. Hasta ahora los políticos han tenido vista, pero no visión, Emec tiene las dos cosas. Emec posee muchas virtudes que lo hace la autentica y única esperanza para la capital
sábado, 28 de junio de 2008
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